
Me aburro de la gente,
De las conversaciones semiprofundas,
De las promesas semireales ,
Del dolor al tocarte
Siempre Latente.
Prefiero el hastió
De cuatro paredes,
La monotonía y simpleza
De una luz imprudente,
Que entra así al cuarto
Dándole luz a media alma.
Me aburro de tenerte,
De mirar sobre mis hombros
Y saber que sobre mis pasos caminas,
De saber que a la mujer de mármol
No le faltaran tus caricias;
La misma que sabe donde quebrar el alma
Para hacer sangrar tus heridas.
En este, mi lado del mundo,
Te conviene que exista sola
Y quizás, mejor que a Midas,
El veneno consuma solo una boca.
De las conversaciones semiprofundas,
De las promesas semireales ,
Del dolor al tocarte
Siempre Latente.
Prefiero el hastió
De cuatro paredes,
La monotonía y simpleza
De una luz imprudente,
Que entra así al cuarto
Dándole luz a media alma.
Me aburro de tenerte,
De mirar sobre mis hombros
Y saber que sobre mis pasos caminas,
De saber que a la mujer de mármol
No le faltaran tus caricias;
La misma que sabe donde quebrar el alma
Para hacer sangrar tus heridas.
En este, mi lado del mundo,
Te conviene que exista sola
Y quizás, mejor que a Midas,
El veneno consuma solo una boca.
L. Alison G. Ramos M.